viernes, 28 de julio de 2017

A Asunción, Manuel Acuña

Mire usted, Asunción: aunque algún ángel
metiéndose envidioso,
conciba allá en el cielo el mal capricho
de venir por la noche a hacerle el oso
y en un acto glorioso
llevársela de aquí, como le ha dicho
no sé qué nigromante misterioso,
no vaya usted, por Dios, a hacerle caso,
ni a dar con el tal ángel un mal paso;
estése usted dormida,
debajo de las sábanas metida,
y deje usted que la hable
y que la vuelva a hablar y que se endiable,
que entonces con un dedo
puesto sobre otro en cruz, ¡afuera miedo!

No vaya usté a rendirse
ante el ruego o las lágrimas y a irse...
que donde usted nos deje
por seguir en el vuelo a su Tenorio,
después irá a llorar al purgatorio
sin tener quien la mime, aunque se queje...

Conque mucho cuidado
si siente usted un ángel a su lado,
que yo, como su amigo,
con tal que usted, Asunción, me lo permita,
le aconsejo y le digo
que después de Rosario y Margarita
no admita usted más ángeles consigo.

Estése usted con ellas
compartiendo delicias e ilusiones
todas las horas tienen que ser bellas;
viva usted muchos años
(como un humilde criado le diría)
y mañana que sola o entre extraños
se encuentre por desgracia en este día,
si busca usted una alma que la ame,
llame usted a mi pecho, y conque llame,
si no estoy muerto encontrará la mía.
Manuel Acuña
México
Saltillo, 27 de agosto de 1849
Ciudad de México, 6 de diciembre de 1873

jueves, 27 de julio de 2017

A Leonor, Amado Nervo

Tu cabellera es negra como el ala
del misterio; tan negra como un lóbrego
jamás, como un adiós, como un «¡quién sabe!»
Pero hay algo más negro aún: ¡tus ojos!

Tus ojos son dos magos pensativos,
dos esfinges que duermen en la sombra,
dos enigmas muy bellos... Pero hay algo,
pero hay algo más bello aún: tu boca.

Tu boca, ¡oh sí!; tu boca, hecha divinamente
para el amor, para la cálida
comunión del amor, tu boca joven;
pero hay algo mejor aún: ¡tu alma!

Tu alma recogida, silenciosa,
de piedades tan hondas como el piélago,
de ternuras tan hondas...
                                        Pero hay algo,
pero hay algo más hondo aún: ¡tu ensueño!

Amado Nervo
México
Tepic, México, 27 de agosto de 1870
Montevideo, Uruguay, 24 de mayo de 1919

miércoles, 26 de julio de 2017

Te escribo, Sergio, Gioconda Belli

Te escribo, Sergio
Desde la soledad
Del mediodía asolado y desnudo
Mientras azota el viento
Y estoy, gatunamente,
Enrollada en la cama
Donde anoche te quise y me quisiste
Entre tiempos, sonrisas y misterios.

Va quedando lejano
El mundo que existía antes de conocerte
Y va naciendo un nido de palabras y besos,
Un nido tembloroso de miedo y esperanza
Donde a veces me siento retozando entre trinos,
Y otras veces me asusto,
Abro los ojos y me quedo quieta,
Pensando en este panal de miel
Que estamos explorando,
Como un hermoso, hipnotizante laberinto,
Donde no hay piedritas blancas,
Ni mágicos hilos
Que nos enseñen el camino de regreso.
Gioconda Belli
Nicaragua
Managua, 9 de diciembre de 1948

Carmen, Trini Reina

 
Tiene Carmen,
una gracia sin par en el talle
y un brillo que huye
de su risa de nadie.
Toda su hechura sugiere
pasión y donaire.
Por eso, Carmen lleva,
en el vuelo de su aire
la querencia de mí aire.
©Trini Reina
España
Tomares, Sevilla, 12 de mayo de 1959

martes, 25 de julio de 2017

Canción a Marisa esperando la maternidad, Rafael Montesinos

Dios te salve, amor mío
lleno de gracia...
(Mi sangre por tu sangre
sangabrielaba.)

-¿Dónde está la cintura
que te anillaba?

-Se me cayó el anillo
dentro del alma.

-¿Y dónde, la amargura
que te apenaba ?

-A tristeza que huye,
risa de plata.

En tu seno otra infancia
mi vida aguarda.
Bendito sea el fruto
de mi esperanza.
 Rafael Montesinos
España
Sevilla, 30 de septiembre de 1920
Madrid, 4 de marzo de 2005 

lunes, 24 de julio de 2017

Juan se llevaría la palabra isla... Jesús Aguado

Juan se llevaría la palabra isla. Así,
ante las preguntas sibilinas que siempre
son el crepitar del fuego, el graznido del
cormorán o el repiqueteo de la lluvia,
y de cuya contestación dependen que se
nos entreguen o que nos rechacen,
podría decirles: "me llamo Juan y estoy
en una isla". Y luego ya en voz baja
y para darse ánimos, seguiría: "sé mi
nombre y el nombre del lugar donde habito.
Con estas certezas construiré de nuevo el
mundo. Haré que dialoguen sin pausa
hasta que estalle el orden felino del
lenguaje". De los abrazos tiernos y de
los sanguinarios duelos de la palabra
isla y de la palabra Juan, de los chispazos
del amor y del odio, surgirán las
palabras otro, armazón, desasosiego, velamen...
e infinitas más que, al irse despertando clamarían por un lugar propio,
y cuando ya no cupieran allí hallarían entre todas
la palabra ballena y esta pugnando como si fuera una pelota,
empujaría la isla hasta el límite del mundo.
Entonces Juan, instintivamente,
tomaría una por una todas las palabras
y las arrojaría al abismo.
Cuando sólo le volvieran a quedar la palabra Juan y
la palabra isla se diría:
"¿no sería más divertido, por más difícil,
reinventar una vez más el mundo ahora
únicamente con una de estas dos palabras?"
Y con un júbilo sereno
se desharía de la palabra Juan. 
Jesús Aguado
España
Madrid, 1961

domingo, 23 de julio de 2017

La sombra de Beatriz, Francisco Villaespesa

El crepúsculo está lleno de aromas,
de campanas de plata y de cantares...
Zumban abejas en los azahares.
Baja un temblor de esquilas por las lomas.

El aire sabe a miel de abiertas pomas,
y al tornar a sus blancos palomares
proyectan en los verdes olivares
sus sombras fugitivas las palomas.

Yo sueño con tu amor... Una infinita
dulzura sube del florido huerto...
¿Por qué el ensueño de una margarita,

hoja tras hoja mi saudade arranca,
si en la penumbra del balcón abierto
falta esta tarde tu silueta blanca?
Francisco Villaespesa
España
Laujar de Andarax, Almeria, 14 de octubre de 1877
Madrid, 9 de abril de 1936

sábado, 22 de julio de 2017

N.Y, Ezra Pound

¡Ciudad mía, mi amor, blanca mía! ¡ah, esbelta,
óyeme! Óyeme y un alma te infundirá mi soplo.
Suavemente en el caramillo, ¡escúchame!

Ciudad mía, mi amada,
eras una doncella todavía sin pechos,
esbelta como un caramillo de plata.
¡Ahora óyeme, escúchame¡
y un alma con mi soplo te daré. 
Ezra Pound
Estados Unidos
Hailey, Idaho, Estados Unidos, 30 de octubre de 1885/
Venecia, Italia, 1 de noviembre de 1972

viernes, 21 de julio de 2017

Obertura, Jorge Boccanera

Victoria,
si supieras
que después del fagot
en un peldaño cualquiera de la noche
un hombre con mi rostro
descansa,
de tu boca.
Jorge Boccanera
Argentina
Bahía Blanca, 18 de abril de 1952

jueves, 20 de julio de 2017

Postal de Budapest, Luz Mª Girado

Es otoño en Budapest
y caen serenas las hojas de los árboles.
Cae el silencio entre muros y puertas:
las gitanas leen las líneas de la vida
los gitanos las sombras en la mano.
Otoño en el centro del parque
Liszt es música y pasea.
Son las cuatro estaciones entre puentes y muros:
en las ruinas canta un pájaro
sonámbulo.
Luz Mª Giraldo
Colombia
Ibagué, 1950

miércoles, 19 de julio de 2017

Abdallah, Isabel Martín Salinas

Tenías los ojos negros y soñaste
que un cielo más azul y más lejano te aguardaba
y tú, como arbolito
seco bajo la lluvia, florecías.
No se pueden tener catorce años
y tantas esperanzas
rodeado de arena.
Ahora quedan arriba
El sol y las gaviotas
y la sombra tumbada de una barca
y tú, debajo, sabes
demasiado temprano y sin remedio
cuánta amargura esconden
los mares en su fondo. 
Isabel Martín Salinas
España

martes, 18 de julio de 2017

Francesca, Ezra Pound

Saliste de la noche
y había flores en tus manos,
ahora saldrás de una muchedumbre,
de un tumulto de dichos sobre vos.

Yo que te ví entre las cosas primordiales
me enojé cuando pronunciaron tu nombre
en lugares comunes.
Yo quisiera que las olas frías fluyeran en mi mente,
y que el mundo se secara como una hoja muerta,
o una semilla de diente de león y así fuese barrido,
para volver a encontrarte,
a solas.
Ezra Pound
Estados Unidos
Hailey, Idaho, Estados Unidos, 30 de octubre de 1885/
Venecia, Italia, 1 de noviembre de 1972